martes, 27 de enero de 2015

Expedición al Xinantecatl

Un sacerdote matlazinca, de nombre Xinan, se enamoró de una diosa que habitaba el lago de Metepec, llamada La Tlanchana, guiando por ese sentimiento decide nadar desnudo en el lago, al verlo, la diosa lo corrió, sin embargo el sacerdote quedó profundamente enamorado de la diosa y visitó el lago diariamente, la diosa al final rechazó su amor, el sacerdote, despechado, se abrió el pecho y, tras su muerte, se fue fundiendo con la tierra y su corazón se convirtió en fuego. Al verlo, La Tlanchana se siente arrepentida por rechazarlo y va a tratar de calmarlo, logra apagar su corazón pero, ya convertido en volcán, Xinan había encerrado a la diosa, por lo que ésta se mueve a lo que hoy es el río Verdiguel, pero el amor que ella ya sentía hacia Xinan, le hacen imposible seguir viendo el volcán y el dolor del sacerdote pornlo que decide abandonar el valle de Tolocan.

La leyenda de este trágico romance acompaña al volcán inactivo que domina el paisaje de la ciudad de Toluca y sus alrededores, conocido como el Nevado de Toluca, el Xinantecatl es el cuarto pico más alto de México, un destino de ecoturismo imperdible si se visita el valle e, incluso, si se vive en Toluca o los municipios aledaños, con dos lagunas en su cráter, el ascenso hacia las mismas puede hacerse en vehículo si la nieve no es muy densa, pero de serlo, se puede siempre hacer un día de campo con la familia y/o amigos en el Parque de los Venados, ubicado en las faldas del volcán.

Pero esta historia viaja más allá del parque, llega a las lagunas y se aventura en el majestuoso terreno de la cima de esta gran montaña, la primera aventura de esta clase en la que me embarco, he aquí la historia.

Con una semana de anticipación, un grupo de amigos decidimos visitar la montaña que siempre vemos desde lejos y conocer el ambiente que domina nuestro hogar, salimos del centro de Toluca a las 7:00 llegando al refugio alpino, punto máximo de ascenso en automóvil a eso de las 9:00, tomamos el equipo que cada uno de nosotros necesitaría y, con las mochilas en la espalda, emprendemos el camino turístico hacia las lagunas. Tras una caminata de ascenso hacia el paso de montaña, la arista de Humboldt, decidimos tratar de acercarnos todo lo posible a la cima del volcán, el Pico del Fraile, diseñamos una ruta sencilla que rodeaba la laguna de la Luna (la más pequeña) y ascendía por un camino de nieve hacia nuestra cumbre objetivo, así que descendimos de la arista de Humboldt hacia la laguna, al llegar tomamos algunas fotografías, desde panorámicas hasta personales, colocándonos sobre las rocas que hay en las superficie del agua, tras un ligero descanso de unos veinte minutos, volvimos a colocarnos las mochilas a la espalda e iniciamos el ascenso.



Un camino difícil por la cantidad de nieve compacta que había, ya que uno no podía clavar las botas en el terreno; si bien esto entorpeció un tanto el avance, no nos detuvo, continuamos así durante poco tiempo hasta que llegamos a una zona en la cual se podía apreciar un banco de nubes debajo del volcán, cuál va siendo nuestra sorpresa al observar detenidamente ese banco y descubrimos que algunas de esas nubes no eran lo que parecían, sino mas bien una fumarola proveniente ¡de la punta del Popocatepetl!, volcán activo ubicado en el estado de Puebla, le confería al horizonte una visión increíble de lo pequeños que realmente somos comparados con la geografía volcánica de nuestro país.



Terminando el ascenso, tras un descanso de alrededor de 15 minutos sobre la nieve, llegamos a un segundo paso de montaña, desde donde se apreciaba a ver el bosque que está situado tras la montaña. una vista magnífica, pero, aunque paramos por un momento para rehidratarnos y tomar un pequeño bocadillo (un trozo de chocolate y algunas frituras), decidimos tomar el camino que llevaba hasta el Pico del Fraile, un terreno escarpado, sin nieve y con tierra y rocas sueltas, avanzamos despacio seguidos de un dalmata, acompañante de un grupo de alpinistas españoles con quienes convivimos más adelante, finalmente llegamos a una cumbre que se encontraba justo debajo del Fraile, aunque ya no pudimos continuar por falta de equipo, pudimos obtener una vista impresionante de las lagunas y del volcán en sí mismo, en esa cima, junto con los españoles que llegaban, compartimos algunos sándwiches, bebimos agua y atole y descansamos del ascenso, sin olvidar las tan famosas fotos de cumbre.

Tras el descenso no queda más que decir: EL CAMINO ES LARGO Y DIFÍCIL, PERO LA RECOMPENSA ES UNA VISTA QUE MUY POCOS PUEDEN TENER EN PERSONA.

Sin duda, buscaré obtener más conocimiento sobre este deporte, el apinismo, para aventurarme en más montañas y ver la obra de Dios desde lo más alto.